Poemas
de panadería
SI JUAN PANADERO HUBIERA SIDO POETA
Argentina, capital federal, un 28 de agosto de 1975.
Respuesta a la ceguera
A un ojo muerto.
Hoy te acostás conmigo
Panadería
La Mariela casi mete la mano
La bicicletita
La Antonia hace una pizza para los que estén;
Por otro lado
Retrato del amante un día de franco
Mariana: como y trago con sangre.
La Mariana estudia de día:
La Mariana es toda ternura, doma
La Mariana se quiere rescatar.
5)
Voy a hacerte el pan
Conocí
de panadería
Ivo González
Para mi Adriana y mi Camilo,
con la esperanza de que un día lo lean juntos
y brinden a la salud de su viejo atorrante .
Papá
SI JUAN PANADERO HUBIERA SIDO POETA
En mi largo peregrinaje por la vida, compartí peñas, vino y canto con Diego Holtzer, poeta y albañil. De regreso a mi ciudad natal lo hice con Mario Martínez, ex ferroviario, artista plástico y musiquero. A él pertenece una frase que siempre me acompaña (y también lo hizo mientras disfrutaba los textos de Ivo González): “Mis escritos pasarán. La herrería metálica de mi padre durará por siempre”. Qué manera de vincular el hacer artístico con la cultura del trabajo, dejando en claro que es esta última la que ennoblece a la lírica y no a la inversa…
Los popes de la cultura vernácula canonizaron a un ciego de abolengo que eligió yacer en otra tierra. Él escogió ver dentro de su ceguera la nebulosa de sus miedos. El panadero que prologo pelea una última bracita de luz para seguir viendo a los otros. Escribe desde allí. No desde la mera expresión. Desde la comunicación, que nos da status de humanos.
Ivo amasa versos desde el mediocampo de la vida. Sus textos no mienten sangre ni esperma. Todos y cada uno huelen a letra vivida. No es un junta vocablos de retaguardia. Cuando nos llega, su palabra ya se rompió la cara. Nos asiste acogerla, curarle las heridas, escucharla, llevarla puesta.
Bienaventurados los hombres que inventan la vida con sus manos, haciendo casas, trajes o panes! También los poetas. “Poesía necesaria como el pan de cada día”, escribió Gabriel Celaya. Y vaya si no es el poema un alimento del alma…
“Cómo le iban a robar, ni queriendo a Don Juan Riera?”; escribió el “Barba” Castilla. El hombre que describió no hacía lírica. Solamente dejaba de noche la puerta abierta, por si algún caminante solitario pasaba cansado ante su casa. Y pan sobre la mesa y vino. Ese hombre existió. Y fue poeta sin saberlo. Porque eligió un modo de vivir poético. Si además hubiera escrito – que ya es mucho pedir – quizá, además de hornear panes, se hubiera llamado Ivo González.-
JORGE FALCONE
Argentina, capital federal, un 28 de agosto de 1975.
Desde los 5 años vive en la Provincia de Rio Negro, mas precisamente en San Carlos de Bariloche. Lleva publicados un libro de cuentos (El Nombre y Otros Cuentos)y dos de Poesía (“Basura” y “Rodillas feas y otros poemas”). Además participó en revistas de índole social relacionadas con la obra literaria e innumerables actividades artísticas. Entre otras cosas, presidió la Asociación Civil Hojarasca sin fines de lucro.
La siguiente obra es la secuencia de poemas acopiados a lo largo de sus viajes por el valle rionegrino, trabajando en su otro oficio, el de panadero.
Hasta el 2010 llevó adelante el programa “En Marcha” por radio Arka, de San Carlos de Bariloche.
Para Andrés Tomassini (EL Tio)
Con El Tío hice las primeras armas
En panadería
Con un antiguo y gigantesco horno Volcán
Al que le entraban cantidad de latas
De las negras para estibar
Mas los moldes de pan de miga
Y enrollé las primeras medialunas
Y aprendí a amasar y sobar el pan
Hasta sudar como vivo
Y a cocinar cada cosa
A su temperatura y punto
Lo que luego intento aún
Aplicar en la vida
De entonces huelo a panadería
Y contraje amor al oficio
Y no se me arruga el lomo
Si hay que bolsear la harina
O meterle pata toda la noche
Para llegar con un pedido
En aquella esquina de La Montanara
Aprendí las pausas del panadero
La paz del mate mientras
Afuera nevaba copiosamente
Y nosotros muertos de risa
Al lado del horno
Pasaba una niña a eso de las nueve
Y parábamos dos minutos cuando oíamos
Con mi hermano los tacos desde
El fondo de la calle
Y ella aparecía con su uniforme
De empleada bancaria
Y jamás saludaba
Pero se sonreía pícara
Diosa barilochense
Cuando El Tío se me murió en los brazos
Tanto pucho y tanta vida
Yo me le afané un cachito de su ángel
Porque nadie me veía y sé que él
Así lo hubiera querido
Así que cada vez que me pongo al pan
A sabiendas que es comida
Para niños
Lo oigo murmurarme desde algún sitio
“acordate que eso sube mucho”
“ojo con el horno ivo”
“metele que no llegamos”
“fijate cómo vienen los de manteca”
“hacéte más bizcochitos”
“poné unos tangos que puse la pava”
“a ver qué quemamos hoy”(y se reía)
Un par de días antes del último infarto
Me dio un afiche de una campaña vieja
Donde había un montón de gente
Con las patas en una fuente metidas
De aquéllos mejores años
Me traje a los que hoy sueñan y
Comparten conmigo
Y me gusta pensar cuando
Estoy en la panadería
Que hago el pan de sus hijos
¿Cómo explicar lo que yo amo este oficio?
Respuesta a la ceguera
Tengo que seguir hasta que la última luz
Del último ojo me deje ver
La cortada por el bosque
Y la primera ola del lago
Toda helada y negroscura.
Y entérense: tengo miedo
Y tengo que seguir para que no digan
Que yo veía y que no quería ver
Porque la diferencia es abismal
Y el abismo es de todos,
El abismo popular,
Desde donde la muerte brama,
El egoísmo asusta,
Y la individualidad es
Angurrienta y deforme.
No viene al caso describir
Lo que el hambre hace por los ranchitos,
Lo que hace la ignorancia sobre los delantales,
Lo que hace la enfermedad sobre los que hacemos
Horas de cola en el hospital
Sin éxito.
Y si me voy quedando sin vistas,
Y me agarro la mano con una sobadora,
Y me quemo con los bordes de los hornos,
Y las medialunas me salen en forma de ese,
Y me doy por vencido,
¿Qué pasaría con mis sueños,
Con mi casa,
Con mis pibes?
¿Y entonces qué?
Y, tengo que seguir te estoy diciendo,
Hasta la última gotita de sol
Porque por ahí debe andar la cortada,
El camino de la liebre,
El claro del bosque donde el fuego salta
Y no toca esa única planta,
Apenas la chamusca
Y la planta terca proponiéndose hacer flores.
Y tengo que seguir hasta ciego,
Tengo,
Voy ,
Pienso seguir:
Aunque las espinas de la rosa mosqueta,
Aunque la chaqueta amarilla,
Aunque el cazador furtivo,
Aunque la helada,
Aunque la soledad de la bóveda allá tan alta,
Aunque las fracturas expuestas,
Aunque el silencio del hongo.
Un búho atónito
Me ve desde el ciprés centenario:
No sabe si reírse
O llorarme.
No sabe si reírme
O llorarse.
No sabe.
A un ojo muerto.
Solo quería despedirte viejo fisgón
Lóbulo miope de mi lado derecho
Desde que aparecieron los rayos
Y te quemó la luz del universo
Ya me quedé distinto
A medias con todo
Cierto que hemos visto
Lo hermoso y lo feo
Y mucho para quejarse
Ahora que estás muerto
No da
Por ahí me estés viendo
Desde arriba
Yo aquí llevo tu cadáver
Conmigo
Incrustado tu cadáver
En mi cráneo
Tu muerte ahogado en sangre
No es noticia para la radio
Únicamente yo puedo ver
Lo que es tu ausencia
Para el resto de mi vida
Compañero
Al pestañear solo ausencia
De imagen y silencio
Me pregunto si con vos
Te llevaste algún recuerdo
Quiero creer que sí
Sé que me estás vigilando
Y ya que andás por esos lares
Echales un vistazo
A mis cumpas
Y al primo Diego
Echale un guiño
Que él ya sabe
Bueno
Te debo el cadáver tuyo
Que dejaré con el mío
Cuando esté muerto
Nos vemos pronto
Viejo fisgón
Ensangrentado amigo
Diestro compañero.
Hoy te acostás conmigo
Rubia y tierna
Y linda y de inocente nada
Mejor ni hablar
De cómo me rompes
La luneta del alma
Para robarme
El estéreo de los susurros
Y la mochila
De la caricia
¿Qué cosa infantil
Sale de tu carcajada que huele
A frutal
A manzano de El Valle rionegrino
A ciruela
A uva?
Sos el sueño del hombre
De este hombre desoñado
Tu piel pálida
Susurra debajo la ropa
Que te elegiste para
Venir:
Un vestido de verano
Sandalia con dedos deliciosos
La cascada amarilla en tu cabeza
Sostenida por una hebilla negra
Los aros que siempre
Te olvidás como sin querer
Como a propósito
Y los pechos tuyos
Latiendo contra mi pecho
Hoy te acostás conmigo
Hoy te canto con la guitarra
Y la guitarra lleva tus cantos
Vos supieras motoquera
De muslos cautivadores
Y piernas abiertas
Lo imponente de tu menudo cuerpo
Andando por la calle
En tu moto celeste marino
Tu vulcanidad despierta
¡ y encima
Del calor que hace!
(Hoy estaba temprano frente a los hornos
Vigilando los panes
Y te quería besar a oscuras)
Llegaste recién a mi casa
toda encapuchada
Y debajo esa parca
Que te ocultaba de los vecinos
Y su curiosa indiscreción
Estabas toda vos
Maquillada fresca
Recién bañada
Me miràs
Y te como cruda
Toda
Te miro y
Me humillás
En broma
¿De qué nos reimos?
Compinche mía
Cabildo de mi libertad
Payasita
Paracaídas
¡Pará!
Pará que quiero decirte algo:
-¿Hoy te acostás conmigo?
Nadie tenía que enterarse
De nuestra opereta
Porque esta misión posible
De cuidarnos clandestinos
Acompañándonos en la soledad
Que tenemos cada uno
Nos hacía falta
-Y se van a enterar igual…-trato de decir
Pero me cerrás los labios con la mano
Y me empujás hasta la cama
Después fumamos un pucho
Mientras nos suena la panza de hambre
Con mimos y ese cansancio de haber visto a Dios
Directamente desde su creación
Sé que te vas a quedar dormida
Un rato protegida siempre
Por mi ancestral insomnio
Por mi beso distraído y profundo
En tu frente tibia
Totalmente expuesta
Con tu exuberante paz
Que cualquier océano antártico
Te envidiaría
Estamos tan solos
Mi saucecito amarillo…
Menos mal que viniste
Era vital
Persona mía
Que hoy te acuestes conmigo.
Panadería
Me puse a hacer los cortes en los panes
Que ya habían levado al triple
En el transcurso de la noche
Mientras largábamos pronto
Las dos amasadoras
Y arrancaban los hornos
Llegamos todos especialmente cansados
Con esto de las fiestas de fin de año
Hacemos muchas horas extras
Que nunca se reflejan como debieran
En los sobres de los sueldos
En la máquina por calentona
Y terminó friendo roscas
Para pasar el susto
(la pobre casi lloraba
Pero es la única mujer en la cuadra
Y no se puede dar el lujo
De mostrar que es vulnerable)
El Calito siempre malhumorado hasta media mañana
Cuando le toca armar los grizzines
El Ängel que está aprendiendo
Se hace el que acomoda los carros
Hasta que lo mandan a rallar pan duro
El gordo
El único que cobra sueldo real de panadero
Ya se quiere ir a la mierda
Porque está podrido
Y un servidor termina de hacer los cortes
Correspondientes y se pone a hornear
Mientras arma con el viejo del reparto
Las bolsas y las fechan y pesan
Un ciclo casi está completo
Al cerrar el portón de la calle
Detrás de la camioneta del reparto
Que se va cruzando la mañana
Llevando nuestro pan
De cada día.
Nena del guardapolvo
(para Esperanza de 8 años que esperaba el colectivo un día
de lluvia para volverse a su casa)
Nena del guardapolvo de su hermana
Del zapato ajado y frío
De los pocos útiles
Presa fácil de la miseria
De un Estado abandónico
Del colectivero descuidado
Nena que no se enteró del paro
Nena del guardapolvo con escarapela
Del novio en el corazón
Del pupitre despatarrado
Del docente sin vocación
Presa fácil del violador
De la plaza sin juegos
Nena del guardapolvo blanco
Nena del cielo celeste
Y de celeste hoy se me antoja el lago
Nena del capricho de vivir
De la más alta nobleza
De mirar a los dos lados
Nena qué te importa el gremio a vos
Nena del guardapolvo salpicado con tinta
Contenta de saber leer y escribir
De venirte hasta la escuela
Nena de mamá y papá
Nena con el porvenir mío
Nena con el porvenir tuyo
Esa nena estoy mirando
Y me parece ver muchos nenes
Y muchas nenas
Y tengo rabia y tengo vergüenza Propia
Pero también tengo mucha vergüenza Ajena.
La bicicletita
(al Compañero Hansen, de Cinco Saltos)
Como a las seis, cosa de todos los días
Desde que estoy viviendo en este pueblo,
Entro al boliche: voy por mi libación,
Y don Hansen me habla de Perón
y de Freud,
Cultura y el desamor.
Ahí se acerca el cordobés
(Este pirata me trae media ginebra),
Y vemos un partido de la B :
Siendo martes no hay mucho para ver
en la tevé.
Y en un rincón del boliche,
Sentado desde las tres,
Un viejo que labura en la cosecha se lamenta
De su suerte maldita,
Porque mientras bebía
Le han robado(algún desgraciado)
La bicicletita.
-Ay, la bicicletita-repite mamao-Pobrecita,
Hace años que la tenía
La bicicletita…Ay, la bicicletita… Mi bicicletita.
Y de pronto se larga de arrebato una tormenta
Que conmueve la piel,
Y compunge los toldos de los negocios,
Y le toca el culo a las señoritas
Y a las viejas también,
Que se irritan.
Y entonces se llaman a silencio todos.
Don Hansen termina su fernando;
El cordobés fajina los cubiertos;
Yo bebo y escucho llover.
Y en un rincón del boliche,
Sentado desde las tres,
Un viejo que labura en la cosecha se lamenta
De su suerte maldita,
Porque mientras bebía
Le han robado
(Algún desgraciado)
La bicicletita.
“Ayayay, pobre, pobrecita,
Me la regaló mi hija…
Si hace años que la tenía…”
(“Qué gente de mierda”, pienso,
“Mire que robarle la bicicletita”.)
Por otro lado
Por otro lado hay cosas lindas, mi amigo.
Está eso de meditar entre sahumerios
Y aquello de andar en auto y no a pata.
Lo mismo está eso de escribir bucólico
Antes que alcohólico presente.
Sirve para el caso el adornarse con una hembra
Que enamorarse locamente de una mujer.
Es lícito, ergo, pensar en uno mismo
Y no en el pasado ni en los demás.
Sirve a estos propósitos colgarle una pastilla perfumada
Al inodoro de la realidad.
Conviene más mejor quedarse echado en casa
Que salir a comerse el mundo.
Se sobreentiende que es preferible panza llena
Que poeta comprometido.
Claro está que existe el “buen día, Doctor”
Que suena mas piola que “cómo andás, compañero”
Asimismo es agradable no tener problemas
Y estar seguro de tener éxito en la sociedad.
¡Verá, si relee, cuánta verdad hay en mis palabras!
Por otro lado hay cosas lindas. Por acá no las veo, vea usté.
Retrato del amante un día de franco
Vengo de amarte mi amante curvilínea.
Aparecí en la calle como un espectro
Envuelto en mi poncho colorado
Y mi sombrero.
Saqué un parucho del bolsillo
Y lo encendí detrás de una columna
Desde la que un ojo parpadeante de luminaria
Intentaba que no se le metieran los mosquitos.
Había estado lloviendo
Mientras hacíamos el amor,
O repetíamos el amor, por tercera vez,
Ya un poco porque sí,
Porque nos queremos mucho.
Me fui con el olor de tu cascada rubia
En mis dedos y cuando pitaba
Te me volvías en flashes:
Tu boca que pronunciaba mi nombre
Y me retumbaba en las entrañas,
La boca donde la antropología y la antropofagia
Aquieren la misma definición en los diccionarios,
Tu boca que me sabe de pie a cabeza,
Y que me sabe a vos.
Crucé el pueblo valletano
Mirándome los pies,
Echando al cachorro que dejó su bolsa de basura
Para seguirme unas cuadras,
Me fui pensando solo en dormir.
Cuando pasé,
Desde la panadería se oía la radio:
Yo estaba de franco y seguí de largo.
Los sauces parecían luego de la tormenta
Las cabezas de adolescentes borrachas
Que se habían mojado el pelo
Y murmuraban vaya a saber qué.
La luna monstruo anaranjado
Promotora de los jugos cepita
Me esperaba al final
De la calle y el amanecer
Se presentía
En la garganta de algún pichón
Que empezaba a tener hambre.
Entré al patio y la pileta de lona
Estaba llena de hojas y barro.
La colmena a lo alto del peral
Estaba en total silencio.
Los vecinos dormían porque
Estaba todo apagado.
Mi bicicleta de repartidor de pan y churros
Había quedado afuera.
Abrí la puerta.
Fui a la heladera a buscar ginebra.
Me senté sin desabrigarme y prendí la tele.
Saqué un parucho y lo prendí,
Y justo ahí,
Al levantar la mirada,
Vi lo sola que estaba mi casa.
Mariana: como y trago con sangre.
Cuando viene la nostalgia las chicas se van al bar
Llorando como con sangre,
Con esa dureza con que el hombre
Sabe llorar.
Está cursando algo social.
Para pagarse la facu viene a Neuquén
A laburar.
Es alta, castaña y está desnuda
Frente a vos y la madrugada.
Jugar con saliva en ella
Es como volver,
Tal vez,
En un sueño, a la infancia.
Cuando viene la nostalgia las chicas se van al bar.
El mozo que las conoce
A veces alguna cosa se olvida
Cobrar.
Brutos y anestesiados.
Pero precisa la plata
Por eso la encontrás trabajando
Cada jueves, viernes y sábados.
Si viene la bronca encima
Es una de las chicas cualquiera,
Tan solitaria y sudada
Como el que la viene a visitar.
Y cuando venga la nostalgia
(Seguro)Mariana se me va a hasta el bar,
Llorando como con sangre,
Con esa dureza con la que solo ellas
Saben llorar.
Llora con sangre, Mariana;
Tu mimo nos va a salvar.
Como y trago con sangre, Mariana,
Mi rabia y tu soledad.
Lágrima de semen, hermosa.
Ella me lo quiere contar,
Moqueando con esa pureza con la que
Solo ellas pueden llorar.
7 poemas para olvidar y arrancar
1)
En el vientre plomizo
De la noche donde los cánidos
Revientan desgarran
Las bolsas de basura
Y crean su juguetería de cartones de leche
Cáscaras de papa
Condones
Botellas sin genios dentro
y pañales
Te camino Bariloche mientras respiran allá al fondo
Las montañas negras a esta hora
Y un nene manco
Duerme en la plaza con su hermana
Que lo abraza
Qué frío
En las arcadas centenarias del centro cívico
Mea un borrachín
Y los turistas ya duermen
Su sueño sin nostalgia
Cansados de tanto pasear
Un tachero me mira a ver si lo abordo
Pero me llevan los pies
Terminé de laburar todo el día
En la cocina
Amasando
Pelando cebolla
Cortando clavos por la hora
Y ahora ni sueño tengo
12.:43 de la noche
Ya di mi vuelta y emprendo camino a casa
La casa donde no está ella
Donde no están mis hijos
Cachorros de este león con parvo virus
León que no tiene circo
Ahora estoy tan flaco que doy lástima
Espero que me llueva
Que me llueva en el pinar
Que me llueva en la sesera
Que me llueva en la estrella federal
Que me llueva en el desierto más interior
Que me llueva
Mientras vuelvo a casa.
2)
Qué sabrás vos lo que me pasa
No me mires ni en broma
De esa manera
Me asaltan los recuerdos de esos años
En El Valle
Con mi hogar bonito
El patio con árboles frutales
Mi pequeño sueño
De cocinero
Nuestra bicicleta
El viento
Y ahora esto
La rata abandonó el barco
No me mires así
Rata
Ni en broma
3)
¿Tanta militancia
Y sacrificio
Dará su fruto?
Porque hasta ahora
Lo que veo
Es más miseria
Y cada vez más espantosa
Más asesinos sueltos
Y ladronzuelos de poca monta
Que te queman
Por un par de monedas
Y patrulleros
Embrutecidos
Y amigos desocupados
Harto de los diarios
Y los noticieros
Tampoco hay otra cosa en la radio
Me preguntarás qué mundo quiero
Te responderé que uno mejor
Yo igual no le aflojo
Ni abajo del agua
Por ahora me importa cuidar
A los pibes
Los pibes importan
Yo no.
4)
(a la banda de El Estaño por el aguante)
Me fui al bar El Estaño
A macharme con ginebra
Por fin un lugar
Donde escabiar cómodo
Acude allí la más variada fauna
De bebedores.
¡¡¡Cada aparato!!!
Por suerte puedo
Ejercitar la cabeza
Y esquivar la nostalgia
Que alimenta
Nuestra desocupación
Sentado en la barra el alcohol
Me camina por la sangre
Con su alpargata licenciosa
Me abriga las tripas
A veces la gente piensa de mí
Que no soy lo que ven
Y soy apenas lo que ven en peso neto
Y en El Estaño hay un pequeño club
De mujeriegos y onanistas y atorrantes
Iguales
Pares míos
Todos beben
Casi siempre en armonía
Un runrún interno
Suena en el fondo de las almas
Que se comunican
En silencio
A veces una mirada al paso basta
Para entender sin hablar
Los hombres de El Estaño
Tienen la magia del pasado
Y la alegría de la Fe
En el futuro
Por eso voy.
5)
Me acuerdo cuando tenía las pilas cargadas
Los ojos vivos
El batracio de los veranos adentro mío
Me acuerdo cuando tenía mi familia
Al llegar del laburo
Y me ponía a cocinar
Me acuerdo cuando supe reírme
En nuestra cama con vos
Y no lloraba sangre por la pija
Me acuerdo cuando era más lindo
Y gordo y me importaba
Mucho todo y todos
Me acuerdo de viajar kilómetros
Para buscar a mi nena
Y llevarla con nosotros
Me acuerdo de la policía en la puerta
Rompiendo las pelotas
Por tus escándalos
Me acuerdo de la Tita y Eulises
Cada vez que te ibas
Me traían algo de comer y a ver cómo andaba
Me acuerdo de la panadería
Donde ya no fui nunca porque
Me sentía infeliz y solo
Me acuerdo de la rubia haciendo el amor
Para consolar su soledad
Que era hasta más no poder
Idéntica a la mía
Me acuerdo de su perfumito
Que se me metía en la camiseta y los calzoncillos
Y en la nariz y en las manos
Y en los alvéolos pulmonares
Me acuerdo que tuvimos
Que dejar de vernos con ella porque el pueblo
Era pueblo chico
Me acuerdo que empecé de vuelta
Cuando me quedé sin nada
Y acá estoy.
6)
El Camilo está cubierto de tristeza
No se me angustie Camilo
Mire hijo que está por llover
Profundo y lindo
Los árboles ya vaivén con el viento
Y las nubes gordas y furiosas
Cubren el cielo patagónico
Golpean contra los edificios más altos
Han venido juntando bronca
Y pronto Camilo
Vas a ver va a llover
Yo mientras le doy un abrazo hijo
Pero usté no me llore
¿Dele?
Papá lo ama tanto…
¿Sabe qué Camilo?
Ya caen las primeras gotas
Vamos afuera a caminar
Y no se abrigue, que no hace falta.
7)
{para Vane}
Voy a hacerte el pan
En el horno de mi casa,
Criatura de mi Patria.
Nena, yo sé que hace años no te veía
Y que te pasan cosas difíciles.
Y es mentira que el tiempo cura todo.
El tiempo no importa.
Tu mano (que está en mi mano encallecida);
Tu abrazo (que te siento las intenciones y ayayay);
Tu beso(que fue un beso que me dejó stand by);
Tus ojazos de mil colores caprichosos (como la misma soledad);
Tus palabras (acurrucadas en mi pecho);
Tus baños de inmersión (calentando agua en una olla);
Tu pucho barato(no te imagino sin él);
Tus botellas de condimentos color caramelo (botellas que vacié con tristeza)
Tu gata bicolor (que me llena el poncho de pelos);
Tu mariposa tatuada (que no se vuela si la beso);
Tu llanto al ver caer aquel pino (¿y qué podías hacer?);
Tu sopa para mi enfermedad (oh qué mimo);
Tus gorriones que te picotean la ventana (mamina buena);
Tu forma de pensar de pintar de enseñar (purasangre puraternura);
Tu mate y tu solitario de las mañanas (y yo tosiendo);
Tu look caprichoso de vos misma (hermosísima);
Tu historia de dolor (qué bronca);
Tu inesperado “quiero tener un hijo tuyo”(mi amor)…
Todo esto me da ganas de mucho.
De arrancar a pesar de la pinchadura.
De volver a sentarme con Tú en el techo
De dos aguas a mirar El Mallín inmóvil.
Así que quiero comprar levadura
Y harina y un cacho de grasa.
Voy a hacerte el pan
En el horno de mi casa,
Criatura de mi tierra.
Pero tenés que quedarte a dormir:
De esta manera habrás aniquilado
Todos los mil demonios,
Mujer,
Buscapiojo de mi niño interno…
De esa manera me pondré
En marcha, gracias a vos, de nuevo.
Conocí
(a la estimada Paty y el dulce bodoque de su marido)
Conocí dos cazadores
Y dos recolectores
Una era mujer:
Tenía nombre de patricia
Uno era un loco
De apellido flores
Flores que aprendió
Flores gigantes
Flores podridas
Flores que brillaban
Flores para ella que
Lo agarra de los pantalones
Y lo parte con un beso
Si hasta sé que son la gente
Que va a la fábrica del amor
A romperse el culo trabajando
Y fabricar esperanza
Son los que tienen
Ruido de fondo
De ruidos de que la vida anda
Con sus tenedores
Y sus gritos de gol
Son los ruidos de la poesía
Nos espera
Ojalá
Un fogón
Unos vinos
Mucha risa
Y esa esperanza
Les diría a mis compañeros
Que ya que agarraron el amor
No me lo suelten
Nunca.
Con un colchón y un vino
Al despertar, fuera de lo que me pasa,
Empecé a sentir que algo andaba mal.
Mal para mí, siempre polvo en el camino:
Siempre termino solo
Con un colchón y un vino.
Hace rato que ando así;
Desde que te conocí.
Y no puedo entender bien
Cómo no
Consigo dormir.
El olor a bebé del jabón que usé en tu casa
Se fue de mi cuerpo
Y destiñó recuerdos.
¿Cómo hacés para espantar
Tanto chacal de la poesía?;
Tengo una gripe en el alma
Y en la hornalla ollas vacías.
Hace cuánto que ando así.
Desde que te conocí,
Una gran desolación
Se ha metido muy en mí.
La luz vieja y naranja
De los focos de este pub
Me dan lágrima y tristeza.
Por debajo de mi puerta
Pasaste una servilleta
De papel con un mensaje,
Para que lo leyera. Y decís:
“Hace mucho que ando así,
Desde que te conocí.
Te espero en la madrugada.
Musiquero,
Nos vemos por ahí”.
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