domingo, 28 de noviembre de 2010

Qosco y otros poemas



 

 Qosco  
  y otros poemas   





















 
Prólogo


Estos poemitas están colocados en desorden cronológico, así que vienen a ser algo así como cuando uno tiene la baraja acomodada luego de ganar un solitario y se le caen las cartas al suelo. Asombrosamente, me agradó el orden de la caída. Al lector le corresponde levantarlas.

                                                                 El Ivo.
















                       Dedicado a vos Magali , y a tu corazón peruano que le devolvió el sol a mis huesos



















El mate un miércoles de lluvia


Y la soledad de un hombre
es algo muy tierno

antes de que se hierva el tarro que uso por pava
me habla el agua desde adentro
y la aparto del fuego
como ya los fríos van calmándose
aprovecho que es miércoles y llueve
para sacar un rato las plantas afuera

preparé el mate amargo
y me espera al borde de la mesa
sin intenciones de suicidio ni de ser tirado
en un descuido sino simplemente
esperando a que lo levante al pasar

simple también tomo mis remedios
me pongo las gotas
me corto las uñas de las patas
y siento un tic y un tac por tijeretazo
sobresaliendo sobre el murmullo de las chapas del techo

y la soledad de un hombre
es algo muy tierno

resigné el apuro de correr
como un desesperado a la avenida
y con la ventana de hoja abierta
y su falda de cortina
olí mi calle de tierra mojada

iba a encender la radio pero
me olvidé porque chupaba un mate
y me fui de viaje a un recuerdo
y bajo la barba
medio mordiendo la bombilla
se me hizo una mueca de risa

y la soledad de un hombre
es algo muy tierno

oportunamente ocurren golpes
de esperanza en una muchacha
que uno deja ir porque tiene miedo
lisa y llanamente a revivir
los golpes en el suelo

a pesar de esto el mate no me lo tomo tibio
esta mañana de miércoles
y me preparé la ropa pa salir
a trabajar en la construcción
de un país donde las sombras
signifiquen abrigo y no muerte

y la soledad de un hombre
es algo muy tierno.


                            6 de octubre de 2010, 8.27  am

                                              



Qosco

                                                   "¿Encontraía a La Maga?..."
                                                                         Julio Cortázar


Me has devorado la mañana
me has demorado el dolor
llegaste con tu calor de Qosqo
me mordió un cuzco en la calle
he sabido entenderte pequeña
Qosqomanta Warmi
de pie frente a un lienzo
pincel en mano
sola
solo
te entendí
oí tus aviones
oliste mi día de sol con llanto
y eu tu tormenta con esperanxa

temblé con tu silencio igual al mío
bajé y subí escaleras
salí a la calle y estabas ahí
haciendo un beso conmigo
un abrazo
la vida. 





Resistirse al filo


                   "...y miro con cariño las navajas..."
                                          Miguel Hernandez


Cuando están dándose horas extrañas
comienzo a observar con cuidado
la sangre de las muñecas

Ellas no bailan

no sonríen ni lloran eternamente
ningún niño les hunde los ojos de muñeca
no usan pequeños vestidos
no saben del reloj
laten como caballos furiosos
crujen cuando se secan
se desnudan para trabajar
les duelen las esposas

ay mis muñecas...

venas verdes mis muñecas

solo me esperan
mientras de reojo atiendo
a este fierro afilado ...

digo:
"Todavía no"
y un arrebato gigantesco
de sangre
se me queda en el alma
y me transforma

me caigo al piso por no pisar un escarabajo
trepo a una mujer para
no odiar la vida
o no amar la muerte
y ella llora
porque hizo el amor

me doy un beso

me dejo la bárbara

curso antropología en la universidad de mí mismo

escupo un chicle de los que pintan la lengua

ruedo por el barranco y me lacero y me río

pesco un resfriado en el rio

traduzco una ciudad en bosque

regreso

luego de haber observádolas
con detenimiento
midiendo su longitud
su destino
su boca abierta
su horror
las acaricio
y las pongo bajo las mangas de la camisa

son mis muñecas

esto quizá sea
lo más parecido al orgasmo
de una sombra resistente.





Azufre y saliva


Cuando a estas hondas
zonas donde el azufre amarillo
ha ido dejando su color, su fino polvo
que huele a demonios y masacre,
llega tu persona con vestidos colorinches
como una foto del verano, un caramelo entre los dientes,
a mi se me abre la puerta de allá,
a mi se me ocurre la alegría como a otro
se le ocurre subir a un tren,
como a otro contar migas de pan
o besar la cabeza de un niño a otro.

El infierno está aquí.
Siempre está, se te hace costumbre,
te sentás en el inodoro
y tu compañero de celda que lee en la litera
y es lo mas normal del mundo
y encima es un fantasma común e inerte.
A veces quedo mirando
la boca del inodoro y pregunto
si ese agujero lleno de sarro llevará a algún lado
o si de allí vienen las cosas.

Con todo, te aparecés en la puerta
porque a vos los cancerberos te hacen fiesta,
no sé por qué,
será tu voz, tus botines,
tu sombrero ridículo que te da ese aire de inocencia.
Es cuando sé que casi estoy suelto
y mi compañero de celda abre la boca incrédulo
y todos se te quedan mirando
y los cancerberos te siguen pero muy sumisos
casi echados tratando de lamerte las manos
como si quisieran una caricia.

Pura sonrisa llegás a la puerta de esta jaula
y me mirás de costado en los barrotes.
Estirás la mano para quitar los cerrojos y de pronto
las bestias salen de su éxtasis estúpido
comprendiendo la situación y empiezan a mostrar los dientes
y emitir ese sonido infernal,
listos para destrozarte.

Y es un solo movimiento.

Es solo un segundo que girás sobre tu eje
y de un solo machetazo les cortás la cabeza.

Un solo golpe.

Un solo golpe
y en el mismo giro dejás caer el arma al piso
porque no va a ser necesario nunca mas
según vos.

Abrís la celda.

Impecable empezás a caminar hacia la puerta de salida
desde donde se adivinan verdes árboles,
el cielo celeste y blanco,
unos ruidos de ciudad viva. Te sigo.

Una vez afuera me soplás el polvo amarillo de la cara
y me limpiás con tus manos sin sangre
las mejillas para saber bien quién soy.

Alcanza por demás que me digas
“ya podés abrir los ojos”
para estremecerme por última vez
y al hacerlo, al abrirlos,
como hace un rato separé los labios
para esclarecernos en este beso,
vos no sabés lo que has hecho:
al momento de convidarme a las salivas,
lo que hacés es nada más ni nada menos
que devolverle a un hombre su Libertad.




El caserón


Sentados en el techo de este caserón,
pensando en arreglar las tejas.

vos sentada hacia un lado,
yo hacia el otro,
en un techo a dos aguas.

apoyados uno en el otro,
otro en la una.

la tarde es fría pero el paisaje
urbano y hermoso.

la gente es pequeñita.

un obrero saluda desde un techo
justo enfrente, como a una cuadra.

saluda porque a estas alturas
es raro encontrarse gente.

serruchamos las ramas de un árbol
entre los dos.

juntamos un poco la madera del patio
atentos a la gata porque andan
otros gatos que te la pelean.

un chimango da vueltas curioso.

tu papá no vino a hacer su ronda.
tu familia no me quiere.

a la noche hacemos algo al horno
y tomamos un buen vinito.

sé que esta paz burguesa no es para mí
pero no sé si aquélla guerra
que late luego del patio
de este caserón lo es.

aprendí a que sigo vivo
no en las condiciones de un ladrillo
pero en las de un meteorito
en picada tampoco.

con vos cerca todo conspira un sentido.

pero es demasiada paz.

pero es demasiada guerra.

no será sano a la larga que me quede quieto
pregonando ser un individuo feliz.

soy parte del mundo.

a la larga espero entiendas por qué
mañana, o pasado,
o en unos meses tendré que irme
y terminar llorando
como te lloro ahora
frente a este mediocre intento
de comunicarme en el tiempo,
con la bronca de saber
que esto es lo que debo hacer
para que conserves esa paz,
para que termine esta guerra.






A las compañeras


Flaca
qué bien te queda el celeste y blanco
¿te afanaste el cielo?
¿vivís de eso?

decíme qué hacés
con esa bandera en los hombros
bailando en el cordón de la vereda
de la democracia

explicame qué grito cósmico
se te metió por la carótida
y te avanzó al corazón
para que seas el cáliz de madera
de una revolución en la calle

decíme! porque es un deber militante
romperme la cuna
donde duerme el bebé
que ya es hombre

decíme! porque conmigo va muerta la muerte
y la sopa de lápida
es para quien ostenta su fealdad
de torturador de inocentes
y no somos así

y decíme! porque no me sirve
saber la técnica de los versos
si los versos son eso
y no se hacen pecado de amor

qué hacés
no seas mala
no seas tan linda
bailando con mi bandera en los hombros
tu blanquiceleste tarde
de mayo

carajo tu sangre de redoblante y bombo
¿cómo hay alguien que no aprecie
tu velocidad de piel argentina
tu panza de mujer revolucionaria?





Criogenial


Y he aquí mi humildad.
La calle me llama.
La pobreza hierve con su sangre negra
y voluntariosa,
esa que llevamos.

Sé la salida del laberinto.

¿Yo olfatié la ternura
y me sacan la teta?

Aquí vuelvo.

Que me abrigue el necesitado
que el necesitado
de abrigo yo soy.

Frente a la selva egoísta revienta
un grito
un coso
algo indescifrable
un nene.

Voy corriendo al bosque
y voy armado desesperado de ayudar,
con lo güevos en la garganta
pero decidido.

Cuando vuelva,
de mi fuego quedará un rescoldo
pero el nene
ya conocerá el fuego.





Julieta


A veces llego a mirar por la ventanota de un hotel
el lago gigante
con sus olas de manos de espuma de tercioperro blanco
pero me distraen tus tacos enormes
y tu cuerpo
acomodado a la tarde

y me pongo a pensar
no tanto en la pizzería donde trabajo
en una hora más o menos
si no en por qué termino acá
contigo
motocicleta de mi alma rota
y suicida

te digo julieta que yo de romeo
ni la palabra ni la idea

qué te digo?

albergue?
oásis?
campana?
soledad?
niña mía?
tucumana del aire?
mujer?

qué te digo?

ahora sos mi amiga
y no vas a querer verme más

y lo sé

y me pongo a penar
en cuanto evito el ascensor
y corro escalera abajo
con la sensación
de no haber estado allí

es difícil desconocer el afecto
o el dolor de las personas
cuando uno es pura empatía
y pura mierda y amor
todo junto

julieta

julieta

julieta.





Postoperatorio


Los postoperatorios de tu cirujía violenta
son lentos son
como cicatrizar con lepra
como cruzar tuerto la calle
y tratar de mirar a los dos lados

tus besos son la acupuntura de mi ojo
en las mañanas de perros caídos
en la cédula caduca de identidad
en el cuil de mi existencia
en el jardín de este infantil

a veces como hoy agarro
toda la bronca y me pregunto qué
o sea qué quiero decir
qué quiero poner en una hoja
qué viento hace justamente hoy

luego me subo a mi mangrullo
me siento al lado del tanque de agua
cerca de las nubes mi nena
donde me visitan gorriones
y me sacude el  " compadre de los pueblos"

allá abajo hay un charco
una mata de mosqueta
una mujer con vestido y esperanza
una perra labradora
una carcajada de niños

debo morir un día
todavía no porque no hay apuro
y mirar las cuencas vacías de la muerte
y llenarlas de vida
dejando ojalá la posta

soy el terror del invierno
el besador de tigresas
la tierra que piso se me mete entre los dedos
de las patas desnudas
y me dice cómo andar

dice el monto minero
que es muy difícil ser humilde cuando uno
es brillante
y no he oído otra frase más cargada
de humildad

hoy es viernes para todo el mundo
y el roedor de mi pecho
a pesar de las uñas
no me quiere herir
no me quiere hacer mal

la verdad que es primavera
y me cruzaría la cuidad
anque riesgo
para mirarte a los ojos con mi ojo
y tocarte la teta de la risa

te reíste?

viste que no era el fin del mundo?





Bronca


Soy el rengo parado en la vía
con ojos de aguacero de salmuera
mirando con bronca el tren,
porque soy bronca soy putrefacción;
lo que queda de mi corazón verde
es un bulto de gusanos
en la ingle de la vida,
es un prometo pero no te cumplo
de guardapolvo blanco
con un hombre llorando ensangrentado,
un punto imperceptible
de la bruta carcajada
del universo,
un cadi inocente de la abulia
de los antropólogos,
un messenger sin dirección,
un asiento sin culo,
un abrazo al árbol de la ausencia,
una manga de pelotudos
en un cafe de izquierda
-siempre mejor que una manga
de asesinos en una cueva-,
unitarios y federales
a roscazos en el país de mi hígado
pero
yo sé
con quién estoy,
qué soy cuando siendo
ando sobre la sombra de mi poeta
que no tiene nombre pero sí Patria
del poeta que no quería ser poeta:
armando,
oliverio,
el chiqui falcone,
juan,
homero,
mario
y rodolfo también con su perrito
soñador
que ni morder pudo
sabía
que lo importante ni siquiera es uno
sino muchos
como tantos otros...

este dedo que mueve el cafe
de un pocillo negro está enojado
con el resto de los besos de la tarde
porque los versos de la tarde
no salen a alumbrar
sino a esperar la oscuridad.

y oscurece...

y los besos dónde están?

qué soberana mierda la noche
cuando oscurece sobre
la bondad del hombre
con su gonorrea llena de ardor
y macabra alegría
y odio al próximo
qué horror
qué horror

qué horror
solo caerse sobre las teclas
como una mano cortada
por una máquina cayendo
ante el grito aterrado
de un pobre obrero
que a la vez es
un obrero pobre
y ahora manco.





Un momento

         (pa tí, que me condenabas al anonimato)
  
Con mi rodilla izquierda en el piso
estoy frente a vos
sentada en una silla
  
ya pasaron más de dos años
desde el último beso
y de lo único que no se me pasaron las ganas
es de seguir militando
  
no hay mucho para decir
porque no me interesa lo que has hecho

en el tiempo que no estuviste
ni estuve
  
apoyo mi cabeza en tus piernas para
que llores sobre mi
y sangro en tu ropa
desde el sitio de siempre
esa lágrima
con raíz un montón negra
que te ensucia los jeans
  
luego trepo hasta tu boca
y estás ahí
ya no sos ni el sueño ni la pesadilla
sos vos
dolida
tierna
celestial
uñas largas
sola
ola
marina
llanto
sos vos

lo que dice tu anorexia solitaria
lo intenta curar mi pan de siempre
mi leche tibia
mi poema en tus ojos enormes
mis dedos mimosos
los dientes que tengo
el sexo como herramienta del amor
  
afuera me llama un país para que transforme
  
sólo he venido un momento para no dejarte sola

duchate
  
yo me voy a la calle con tu olor.




Borroneada repentina luego de tarde con barómetro


Lo que se aprende en la no asfaltada ruta del concierto universal
es:
a Sí! trocar la radiación de la tarde en la oreja sin odio,
a ponerse el loro del asombro en la sabiduría del ejército o ejercicio,
la bermuda en el cuerpo del que farfulla desnudo,
la gimnasia del otoño en la verdulera que tocan los dedos mochos
de la noche,
la voz de lo pingüino en un mundo cagado de calor,
el trompazo de la vida con una gamba herida por un tiro anónimo,
la ginebra del sapo en una mesa silenciosa,
dulce de leche del héroe que salvó negro como era
al que buscaba romper el odio con una caricia
y por eso se hacía santo y espada,
espalda con espalda  con un grito de paz antes que guerra,
la semblanza inevitable del héroe que llora en soledad.
gruñona la tarde no sabe su asunto, acaso
nosotros dejemos el yoísmo en el esparto de un sombrero
hecho para sostener el sol,
güérfanos de las putrefacciones o putrefactos al fin,
volviéndonos momias de tierras rojas,
praderas y nieblas de patagonias lejanas,
imprentas de gritos con el volúmen ahogado pero gritos,
vergazos en los tobillos de malos curas,
abrigo siempre de los abrigos.

Condiciones de la soledad Gigannnte del universo.

Yo puedo escribir cosas
que no tienen que ver
con lo que entienda la soledad
de mi gente.

Pero es un lujo que no quiero darme.




  
Alta mira


Será que el bosque de noche me pone
en un lugar donde me siento vulnerable

me pongo a beber del lago
con su sabor a deshielo
su bronca de Patagonia
la ternura del cielo inédito

esta tierra entre los dientes
que me acerca a la hembra
como si me das una mano desde arriba
o yo doy desde un escalón una mano

me gustaría amplificar todas las voces
con esta forma que tengo
de describir nuestra idea
de sacarme todas las camisas

y ay! cuando las camisas de fuerza son mis camisas
cuando la casa sin llave
asusta a los dueños de los candados
que de cándidos no tienen nada

al seguir en la ruta me encuentro
con la belleza y tiemblo
sin miedo sino de alegría
por amar la utopía

inventarme un cuento de compañera
a la vereda de una calle
parece una cosa para ver con ternura
para decir que pobre flaco no entiende nada

soy la canción hecha vecino
cruzando el ripio de lo desconocido
jugando y juzgando qué es lo puro
con la soberbia del sobreviviente

apenas mires esto pensás

también decís "¿qué onda este flaco?"

aguardo una sentencia tuya
segura y definitiva
para mandarme de cráneo
a quedarme contigo para siempre

el sayo mujercita
no es para vos si no
tu responsabilidad
es quitarte el hábito
de no ser una revolución por vos misma

te estoy esperando

no tardés que pierdo el bondi.





A mis cachorros


Por alguna razón se te va a hacer luz la media sombra
no va a haber alambres ni jaulas en el medio

por alguna razón vas a criar pajaritos y perros
aunque tengas que limpiar mierda todo el tiempo

por alguna razón vas a encontrarte de trompa
con otra trompa para trompudear un beso

por alguna razón no vas a querer negociar la sangre
de nadie bajo ningún pretexto (ojo, no tengas miedo)

por alguna razón se te van a abrir las nubes
y van a poner las luces la pata en el suelo

por alguna razón vas a recordarme y llorar de risa
en algún momento

por alguna razón vas a sacarte las medias
como quien busca no tener miedo

por alguna razón vas a continuarme rotundo
soberbio, más bonito que yo, en el tiempo

y si así no fuere, que Dios y La Patria
se los demanden.






1 comentario:

  1. Gracias, Ivo del Alma.
    Porque has estado con nosotros
    desde el inicio del paraíso.
    Por este maravilloso blog
    que plasma la esencia del sentir y del Ser
    ..es necesario conservar y preservar a los poetas, pues el mundo sin ellos
    no tiene sentido!

    Con las alas de los sueños

    Tus amigos del Alma Yerson y Paty

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